Tumores de la superficie ocular

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Tumors of the ocular surface

Ana María Alfaro Juárez, Esther Rodrigo Morales, Carlos Sánchez Merino, Asunción Alfaro Juárez
Servicio de Oftalmología. Hospital General Básico de Baza. Granada

DOI: 10.15568/am.2017.801.ao01

Aula de Oncología

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Los tumores de la conjuntiva y la cornea pueden surgir de cualquiera de las células que las componen histológicamente, por lo que existe una amplia variedad de ellos. Son más frecuentes los de origen epitelial y melanocítico.(tabla 1)

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Tabla 1. Clasificación de los tumores de la superficie ocular.

La mayoría son benignos y fáciles de detectar en una exploración rutinaria, pero también existen algunos premalignos o malignos que pueden poner en peligro la función visual y/o la vida del paciente.
En la historia clínica hay que precisar cuándo se inició la lesión, el patrón de crecimiento, antecedente de exposición solar y asociación a enfermedades sistémicas (inmunodeficiencia, xeroderma pigmentoso).

Los tumores epiteliales suponen entre un tercio y la mitad del total. La mayoría son benignos como el papiloma, pero también hay lesiones malignas como la neoplasia intraepitelial conjuntival(las células malignas están confinadas en el epitelio) y el carcinoma escamoso(las células epiteliales atípicas rompen la membrana basal e invaden el estroma).

Los tumores melanocíticos suponen hasta el 50% de los tumores conjuntivales. El más frecuente de ellos es el nevus. Son lesiones congénitas que no se hacen evidentes hasta la primera o segunda década de la vida, cuando se pigmentan y le aparecen quistes. El riesgo de transformación a melanoma es menor del 1%. Son excepcionales en los fondos de saco y la conjuntiva tarsal, en estas localizaciones deben ser biopsiados.

Otras lesiones pigmentadas de la conjuntiva son: la melanosis racial y la melanocitosis ocular. La primera es una pigmentación bilateral de la conjuntiva en personas de piel oscura o raza negra. La segunda es una pigmentación oscura de la epiesclera (a veces también de la piel periocular) de coloración gris azulada y unilateral. Requiere seguimiento por el riesgo de desarrollar melanoma de úvea.

La lesión melanocítica con más riesgo de malignización es la melanosis adquirida primaria. Se trata de una proliferación adquirida y unilateral de melanocitos que aparece en personas de piel clara. Cuando existe atipia celular el riesgo de progresión a melanoma es alto, por lo que se aconseja biopsiar las lesiones grandes o con cambios. El melanoma maligno de la conjuntiva es un tumor muy raro. Puede aparecer de novo, pero lo más frecuente es a partir de una melanosis adquirida primaria o de un nevus.

Entre los tumores vasculares encontramos: el granuloma piógeno: es una reacción a una cirugía, traumatismo o proceso inflamatorio, y los hemangiomas, proliferaciones vasculares benignas.

El linfoma de la conjuntiva puede ser una lesión única o la manifestación de un linfoma sistémico. La mayoría son linfomas tipo MALT.

En conclusión, clínicamente las lesiones benignas y malignas son difíciles de distinguir, en casos de duda es necesario un estudio histopatológico. El tratamiento estará encaminado a extirpar completamente el tumor(mediante cirugía y tratamientos adyuvantes como crioterapia y quimioterapia tópica) conservando al máximo la integridad de la superficie ocular. Los tumores benignos requerirán observación periódica , se extirpan por motivos estéticos o procesos inflamatorios de repetición. En los tumores malignos hay que evaluar la posibilidad de extensión intraocular o intraorbitaria y a los ganglios linfáticos regionales. Las metástasis a distancia son raras.


Alfaro Juárez, Ana
Oftalmología. Hospital General de Baza. Granada
e-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Actual. Med.
2017; 102: (801): 120
Enviado: 25-06-2017
Revisado: 03-07-2017
Aceptado: 31-07-2017